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martes, 25 de marzo de 2014

El Movimiento Rio San Pedro Libre dice no a la Presa Las Cruces Exige respeto a sus derechos

Audios Conferencia de Prensa



Boletín de prensa
México , D.F., 25 de marzo de 2014 



Somos habitantes del estado de Nayarit, procedentes de organizaciones rurales y urbanas, cooperativas, ejidos, sociedades de producción rural y comunidades indígenas, que conformamos el Movimiento Rio San Pedro Libre, que lucha de forma pacífica en contra de la construcción de la presa Las Cruces.

El proyecto hidroeléctrico Las Cruces, promovido por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), tendría una cortina de 188 metros de altura, inundaría 4,500 hectáreas de bosques, incluyendo más de 14 sitios sagrados y centros ceremoniales de los pueblos Náyeri y Wixarika, afectando directa e indirectamente las comunidades y ecosistemas de la Cuenca del Rio San Pedro.
Este proyecto se ha promovido sin respetar el derecho a la consulta libre, previa e informada a los pueblos indígenas, y en general se ha violado el derecho a la información y a la participación de las y los habitantes de la región. Además, a través de engaños la CFE y la Procuraduría Agraria han impulsado asambleas agrarias irregulares para la obtención de la anuencia de las comunidades y avanzar en el desarrollo de este proyecto.
Por oponernos a este proyecto hemos sufrido intimidación e incluso agresiones físicas en las semanas recientes en varias de nuestras comunidades. Hemos visto un incremento en la frecuencia y gravedad de la violencia en varias de sus formas, lo cual demuestra que no se trata de acciones aisladas.
Exigimos a las autoridades de los diferentes niveles de gobierno que se respete:
-  Nuestro derecho a la consulta libre, previa e informada;
-  Nuestro derecho de participación e información;
-  Nuestro  derecho a la libre expresión y organización, sin criminalizar las expresiones de disenso en torno a la construcción de esta presa;
-  Nuestro derecho a la tierra y el territorio y nuestras formas y modalidades de relacionarnos con ella y con sus ecosistemas;
-  Nuestro derecho al agua en el sentido más amplio de acceso al río como fuente sustentable de vida;
-  Nuestro derecho a mantener nuestras tradiciones y conservar nuestros centros ceremoniales y sitios sagrados;
-  Nuestro derecho a determinar y elaborar prioridades y estrategias para el ejercicio de nuestro derecho al desarrollo.

Responsabilizamos a las autoridades federales, estatales y municipales de cualquier amenaza, agresión o daño a nuestra integridad personal y de cada una y cada uno de las y los integrantes de este movimiento.

TODAS LAS VOCES: ¡RÍO SAN PEDRO LIBRE!
¡NO A LAS CRUCES, SÍ A LA VIDA!
“MOVIMIENTO RÍO SAN PEDRO LIBRE”



EN NAYARIT QUEREMOS DIÁLOGO, LEGALIDAD Y RÍO SAN PEDRO LIBRE


En julio de 2009 un importante grupo de pobladores del norte del estado de Nayarit, procedentes de cooperativas, ejidos, sociedades de producción rural y comunidades indígenas, de toda la región, nos reunimos y decidimos dar vida al Consejo Intercomunitario por el Desarrollo Sustentable del Río San Pedro.  A partir de ese momento nace lo que hoy conocemos como el movimiento por la defensa del Río San Pedro Libre.
Quienes lo integramos, estamos plenamente convencidos de que el proyecto del gobierno federalde construir el megaproyecto hidroeléctrico Las Cruces, el cual es respaldado activamente por los gobiernos pasado y actual del estado de Nayarit, es insostenible desde muchos puntos de vista: en lo que se refiere a la demanda de energía eléctrica resulta injustificado, pues ya existen tres inmensas obras de la misma naturaleza en la entidad que operan muy por debajo de su capacidad (Aguamilpa, El Cajón y La Yesca); económicamente se trata de una obra insustentable, pues implica una inversión cuantiosísima, que generará en cambio pocos empleos, precarios y temporales, y pondrá en riesgo radical, al impactar severamente este ecosistema, muchas más fuentes de empleo actuales y futuras que dependen de la vitalidad natural del río en la zona; ambientalmente representa una iniciativa que entraña riesgos considerables para este inmenso y muy rico ecosistema en el cual se asienta la zona estratégica de manglares conocida como Marismas Nacionales (reconocida como Área Natural Protegida en categoría de reserva de la biósfera, como Sitio Ramsar por su riqueza en humedales, como sitio AICA, por ser sitio de anidación de aves migratorias, entre otras designaciones), de la cual depende la enorme biodiversidad y la riqueza productiva que alimenta y es fuente de sustento de miles de familias en la región, y que ahora padece ya los estragos de obras de ingeniería inadecuadamente concebidas y construidas como son la Presa de Aguamilpa y el Canal de Cuautla; culturalmente representa una amenaza inminente de etnocidio, pues atenta con inundar muchos de los sitios sagrados y centros ceremoniales del pueblo Náyeri o Cora, algunos de los cuales comparte con el pueblo Wixárika, mismos que representan elementos fundamentales en la vida espiritual y cotidiana de estas comunidades serranas. Un elemento fundamental para dimensionar el alcance de este proyecto hidroeléctrico, y con ello las repercusiones posibles que acarrearía para la Cuenca, es la existencia del Plan Hidráulico Interconectado del Noroeste, añejo proyecto en el cual se enmarca la intención de construir la presa hidroeléctrica Las Cruces. Este plan comprende la construcción de un gigantesco sistema de presas y canales para llevar agua del estado de Nayarit hasta Sonora, lo cual representa para nosotros una circunstancia de riesgo extremo que pretende el florecimiento de vergeles donde hoy hay desiertos pero produciría desiertos donde hoy hay vergeles.
Por estas razones, y por la manera nada transparente, incluyente  ni democrática  con que la Comisión Federal de Electricidad se ha conducido en el proceso de información y consulta a la población de la región; y por otro lado, por la manera débilmente sustentada y discutida desde el punto de vista científico-técnico sobre cómo se han realizado los estudios correspondientes  –como quedó plenamente demostrado en la reciente reunión pública en la que se discutió la Manifestación de Impacto Ambiental de la obra–,  hemos expresado y expresamos nuestra rotunda oposición a dicho proyecto hidroeléctrico.
No lo hacemos porque nos opongamos a que las comunidades de la región logren alcanzar mejores condiciones de bienestar colectivo, que es lo que nosotros entendemos por desarrollo, sino precisamente porque entendemos que en la búsqueda de escenarios mejores, más viables y sustentables de desarrollo local y regional, este tipo de iniciativas es simplemente inadmisible. Porque entendemos que detrás del discurso oficial que apela a la solidaridad entre las regiones para hacer frente a las necesidades energéticas presentes y futuras del país, se esconde el interés por extraer cuotas importantes del agua del Río San Pedro y de los ríos de esta región del país, para favorecer a grandes capitales privados trasnacionales y nacionales que lucran con la construcción de estas tan gigantescas como ineficientes obras de ingeniería, y que se enriquecen aún más con la privatización de este patrimonio vital para los pueblos así como con la propia generación de energía eléctrica.
Es por eso que desde el año 2009, hemos emprendido el camino de la defensa del Río San Pedro Libre, pugnando por la cancelación definitiva de este proyecto como condición para garantizar el respeto activo de las culturas originarias de la región, la salvaguarda de Marismas Nacionales y, con ello, el presente y futuro de las miles de familias mestizas e indígenas de la cuenca. Desde ese momento, y hoy lo reiteramos enfáticamente, nos hemos definido y actuado en consecuencia, como un movimiento pacífico y respetuoso de la legalidad; que apuesta a la discusión razonada y argumentada; que reivindica el derecho irrenunciable de información, participación, opinión y decisión sobre este tema para todos los habitantes de la cuenca; que exige que el gobierno en sus distintos niveles se conduzca de la misma manera, con apego a la legalidad nacional e internacional, y que haga valer el ejercicio de esos derechos abriendo canales efectivos de discusión y de toma de decisiones en los que participe al mismo tiempo la población y quienes puedan aportar los puntos de vista especializados que sean necesarios.
Somos un movimiento que apuesta por la construcción de consensos razonables y democráticos, en los cuales se coloque en el centro el bienestar de la población de la región, con sus culturas, sus actividades productivas, sus espiritualidades, sus modos de vida y sus visiones de futuro, en pleno respeto y en el mayor equilibrio posible con el medio ambiente. Lo que nos da vida no es la lucha contra la presa Las Cruces, sino el sueño de construir una región, un estado y un país mejor para todos y todas.
Hoy, sin embargo, tiempos aciagos se ciernen sobre las comunidades que se oponen a la presa. La intimidación e incluso la agresión física se han hecho presentes en las semanas recientes. La objetiva lectura de los indicios señala un incremento en la frecuencia y gravedad de la violencia en varias de sus formas extremas, y nos permite suponer que no se trata de acciones aisladas.
Desde aquí, al tiempo que reiteramos que seguiremos luchando porque esa obra sea definitivamente cancelada, insistimos igualmente en que lo seguiremos haciendo pero siempre apelando a la razón, a los argumentos, a la legalidad y a la organización social. Y exigimos al mismo tiempo, que el gobierno federal y el gobierno estatal mantengan el proceso por una ruta sensata, siguiendo los cauces de la institucionalidad, demostrando la estatura suficiente para ser capaces de discutir abiertamente el tema y de respetar las decisiones que de este proceso emanen, en beneficio de los pobladores de la cuenca y de los nayaritas. Asimismo, convocamos a la ciudadanía, a las redes de derechos humanos, a los movimientos sociales, a los actores políticos y a los medios nacionales e internacionales, a que coloquen sus ojos en esta región del país y contribuyan con su vigilancia activa a que este diferendo sea efectivamente resuelto por la vía de la discusión pública democrática y científicamente sustentada, lo cual sentaría un precedente fundamental en la toma de decisiones sobre proyectos de esta naturaleza en México.

TODAS LAS VOCES: ¡RÍO SAN PEDRO LIBRE!
¡NO A LAS CRUCES, SÍ A LA VIDA!
“MOVIMIENTO RÍO SAN PEDRO LIBRE”

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